De travesía por el desierto en Panda, a favor del Banco de Alimentos de Valladolid

De travesía por el desierto en Panda

Dos trabajadores de Michelín han adaptado un viejo vehículo comprado en Andorra para participar en marzo en un rally por Marruecos

 

Lunes, 20 de Enero de 2020

VALLADOLID. “Algún día tenemos que participar en un rally”, le decía Mario Puertas (Valladolid, 1991) a su compañero Raúl Pérez (Valladolid, 1986), ambos operarios de producción en Michelín. Y esa fecha está cada vez más cerca, a la vuelta de la esquina, en el oasis de aquí al lado. El próximo viernes 6 de marzo estarán con su vehículo en Almería para verificar que cumplen las características técnicas que exige la organización del rally para participar en el Panda Raid, una ruta de tres mil kilómetros por el desierto de Marruecos que afrontarán con un automóvil preparado por ellos exclusivamente para la ocasión. Durante los últimos meses han trabajado en un coche en el que han cuidado hasta el detalle más insignificante. Buscan ahora patrocinadores (sus nombres ocuparán capó, portón y laterales) para una experiencia con vertiente solidaria, porque atravesarán dunas y palmerales a beneficio del Banco de Alimentos, entidad con la que se reunieron la semana pasada para presentarles la aventura. “Somos autosuficientes económicamente y queríamos colaborar con una causa benéfica”, explican. El objetivo (que en las redes sociales se ha bautizado como #retosolidariormt) confía en recaudar 10.000 euros.

Serán Raúl y Mario uno de los 375 equipos que ya se han apuntado a la expedición, una ruta en seis etapas que alcanza este año su edición número doce y que reta a cruzar el desierto al volante de un Fiat Panda o de un Seat Marbella, sin posibilidad de utilizar GPS y con la única orientación del sol y de una brújula. Por pistas de tierra. En medio del desierto. Un retazo, aseguran Raúl y Mario, dispuestos a vivir la experiencia “hasta el final”. Su periplo ha comenzado ya en las redes sociales (@rmtpandateam). “Queremos que el desierto se porte bien con nosotros. Cuando ves por la tele el Dakar y los coches que tienen, uf, a su lado nuestro vehículo es paja. Si pasa algo, ojalá que sea solo de amortiguadores. Solo eso”, confía Raúl.

Después de rastrear por Internet las posibilidades para comprar un Fiat Panda 4x4 de segunda (o de tercera, de cuarta mano), se decidieron por una opción que les llegaba de Andorra. En ningún caso se permiten vehículos fabricados más allá del año 2003. “Nos salió un poco más económico por irnos hasta allí a recogerlo, pero luego hemos tenido que hacer muchísimos trámites para matricularlo en España”. De ese coche que compraron apenas ha quedado el chasis original. El resto son modificaciones que, con sus propias manos, han incorporado Raúl y Mario durante los últimos meses. Desde los asientos hasta el volante. “El coche ya está listo al 85%. Nos quedan los últimos detalles”. No solo debe ser seguro, sino también confortable, puesto que se convertirá en su casa durante más de una semana. Las etapas tienen entre 200 y 400 kilómetros, aunque la distancia total que recorrerán será de cerca de 5.000 kilómetros, desde el momento en que salgan de Valladolid. “Nos alojaremos en tiendas de campaña, que habrá que llevar en el coche junto a la comida, las herramientas, todo lo que podamos necesitar durante el rally en caso de avería”.

Vivir la aventura

“Cuando Mario me comentó la posibilidad de participar no lo dudé. Los coches me han gustado siempre, he sido un aficionado al motor toda mi vida. Y ahora que te ves mayor y mejor económicamente, no podía desaprovechar la oportunidad de vivir esta aventura”, asegura Raúl. La organización explica que la dificultad de Panda Raid es progresiva, “de modo que permitirá a los equipos menos experimentados hacer su propio test de habilidades en las primeras etapas y posteriormente avanzar con los conocimientos adquiridos hacia las etapas más exigentes”.

No siempre gana el más rápido, sino el que cubre más trayectos en menos tiempo y con paso por todos los puntos de control (cada 50 kilómetros, aproximadamente). Porque no es fácil guiarse en el desierto. Y porque hay equipos que se toman la competición con tranquilidad y prefieren disfrutar del viaje, Eso sí, los organizadores disponen de un sistema satélite que permite tener localizados a los participantes… aunque ellos no sepan muy bien dónde se encuentran. “Nuestro mayor temor es que, después de tantas horas invertidas para preparar el vehículo, después del sacrificio en dejar de ver a familia, pareja y amigos, no podamos finalizar el reto”, aseguran, “Sabemos que es un viaje incómodo por el coche y la dificultad que tiene, pero es una gran aventura”.

Fuente: El Norte de Castilla - Víctor M. Vela